Doy clases hace cinco años. Empecé casi sin darme cuenta, ayudando a compañeros que venían con la materia atragantada. Y ahí vi algo que me cambió la cabeza: no era que no entendían. Era que nadie les había enseñado a estudiar.
Desde muy chica me interesó eso — el método, la organización, cómo hacer que el tiempo que tenés rinda de verdad. Por eso Melbako no es solo bioquímica: es la materia explicada de otra manera y, atrás, una forma de estudiar que te podés llevar a cualquier otra. Estoy en contra de la cultura de vivir agotado/a. No necesitás estudiar más: necesitás estudiar mejor.